Tecnológicas pelean por crear el escudo de Trump

Más de 100 empresas compiten por construir la “Cúpula Dorada”, el ambicioso sistema de defensa de Estados Unidos

Una fila interminable de empresas tecnológicas está tocando la puerta del Pentágono. ¿La razón? Todas quieren una parte del multimillonario proyecto impulsado por Donald Trump: el escudo antimisiles de Trump, una megaestructura defensiva que busca proteger el territorio estadounidense de amenazas balísticas, incluso desde el espacio.

Aunque el expresidente no ha revelado detalles técnicos concretos, ha prometido que será “el mejor sistema jamás construido”. Este sistema, apodado la “Cúpula Dorada”, estaría inspirado en la Cúpula de Hierro israelí, pero con un alcance infinitamente mayor, algo que ya ha despertado escepticismo entre expertos por su viabilidad técnica y territorial.

Un proyecto ambicioso con muchas dudas

El plan contempla una red de defensa de cuatro capas: tres terrestres y una espacial. Esta última será la más compleja, tanto tecnológica como operativamente. Incluiría una constelación de satélites que no solo detecten misiles hipersónicos, sino que también los intercepten con láseres o misiles propios.

SpaceX ha propuesto lanzar hasta 1,000 satélites de detección y otros 200 armados, como parte de su participación. También se suman empresas como Palantir Technologies y Anduril Industries, con experiencia en soluciones de defensa avanzadas.

De acuerdo con la agencia Reuters, el primer ensayo del sistema se espera para finales de 2028, con la intención de que la infraestructura básica esté lista antes del cierre de la actual legislatura.

Una mina de oro para el sector defensa

El proyecto implica una inversión total de 175,000 millones de dólares, de los cuales 25,000 millones ya han sido asignados. Este panorama ha provocado un auténtico desfile de empresas ante el Departamento de Defensa.

El diario The New York Times reportó que más de 100 compañías ya están realizando pruebas, presentaciones y demostraciones en busca de contratos. Una de ellas es Varda Space Industries, una startup creada por exempleados de SpaceX que originalmente producía medicamentos en el espacio. En mayo realizaron una prueba para mostrar que pueden detectar y rastrear misiles hipersónicos con precisión.

Mark Montgomery, experto en defensa en Washington, lo definió como “el salvaje oeste de la tecnología militar”. Según él, “se trata de una enorme oportunidad para quien sea seleccionado”.

Escudo espacial: el punto de quiebre tecnológico

La capa espacial del escudo representa el mayor reto del plan. Las propuestas incluyen satélites capaces de seguir misiles a velocidades superiores a Mach 5 y destruirlos antes de que entren a la atmósfera. Este tipo de tecnología, aún en desarrollo, enfrenta desafíos en precisión, autonomía, costos y gobernanza internacional.

A diferencia de Israel —un país pequeño y con amenazas geográficas inmediatas—, cubrir todo el territorio de Estados Unidos es un reto logístico monumental. Expertos advierten que el sistema tendría que lidiar con múltiples trayectorias de ataque simultáneo, posiblemente desde distintos puntos del planeta.

Apuesta política y carrera tecnológica

Aunque el debate técnico continúa, la administración de Trump impulsa el proyecto como una de sus prioridades estratégicas. Con ello busca fortalecer la industria militar nacional y enviar un mensaje claro sobre soberanía tecnológica y disuasión.

Mientras tanto, las tecnológicas ven una posibilidad histórica: ingresar a uno de los contratos gubernamentales más grandes en décadas. El futuro del escudo antimisiles de Trump aún es incierto, pero la carrera ya comenzó.

Entradas relacionadas