Redes sociales entran en etapa post social

Algoritmos: ¿Quién decide lo que ves online?

¿Por qué el feed ya no depende de tus amigos?

El uso de redes sociales atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Sin anuncios ni cambios visibles en la interfaz, la experiencia digital se desplazó hacia un modelo donde el contenido que aparece en pantalla ya no depende de amigos o cuentas seguidas, sino de sistemas algorítmicos que priorizan la retención de atención. Así lo explica Richard Rogers, director del Digital Methods Initiative de la Universidad de Ámsterdam.

De acuerdo con el académico, el consumo de redes sociales creció de forma sostenida en los últimos años y se extendió a prácticamente todos los grupos demográficos. En muchos países, este tipo de consumo ya supera al de otros medios tradicionales, lo que desplazó el debate desde la relevancia de las plataformas hacia la forma en que operan, capturan datos y jerarquizan contenidos.

Del muro social al feed algorítmico

Rogers define esta etapa como “posredes sociales” (post social media). El término describe un entorno donde el feed algorítmico, conocido como “Para ti” o For You, se convirtió en el eje central de la experiencia. En este esquema, la cronología basada en contactos personales perdió peso frente a una secuencia de recomendaciones generadas a escala.

El funcionamiento de estos sistemas se apoya en microseñales de comportamiento. Detener el desplazamiento, pausar unos segundos, mirar parcialmente un video o interactuar de forma mínima son acciones que el algoritmo interpreta como interés. Aunque el usuario perciba su consumo como casual, cada gesto se registra como una preferencia potencial.

Este proceso permite construir perfiles de atención cada vez más precisos. El sistema no solo identifica contenidos agradables, sino también aquellos que generan incomodidad o contradicción, pero que aun así mantienen la mirada. Esa combinación amplía las rutas para sostener el tiempo de permanencia dentro de la aplicación.

Plataformas diseñadas para no detenerse

Este modelo domina en plataformas como TikTok, X, YouTube Shorts e Instagram Reels, donde el contenido se presenta en formatos breves y secuencias prácticamente infinitas. La lógica favorece la continuidad y reduce los momentos de pausa, reforzando un consumo rápido y repetitivo.

Rogers sostiene que este cambio también impacta a la estructura de internet. A su juicio, la web abierta, basada en estándares interoperables y navegación libre entre sitios, pierde terreno frente a entornos cerrados controlados por grandes plataformas, donde la circulación del contenido responde a reglas internas.

¿Quién decide lo que se ve?

Aunque los creadores profesionales mantienen un rol relevante y adaptaron sus prácticas a los feeds algorítmicos, el control real de la visibilidad se concentra en los sistemas de recomendación. Estos definen qué aparece, en qué orden y con qué frecuencia, a partir de probabilidades de retención.

Este entorno explica fenómenos como el doom scrolling o el brain rot, asociados a un consumo prolongado de contenido trivial o negativo. Para Rogers, la atención se fabrica hoy mediante algoritmos que aprenden, prueban y refuerzan patrones, reduciendo la dependencia de las redes personales y aumentando la influencia del sistema.

La era post social redefine el uso de las redes: menos vínculos personales y más decisiones algorítmicas. El feed ya no refleja quiénes son tus contactos, sino cómo interactúas con el contenido, marcando un cambio estructural en la forma de informarse, entretenerse y habitar el entorno digital.

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