La ciencia advierte que el impacto digital depende del tiempo de uso y del contenido
México comenzó a establecer nuevas reglas para proteger a niñas, niños y adolescentes de los riesgos digitales. Mientras las escuelas restringen el uso de celulares y las plataformas enfrentan nuevas obligaciones, el Informe Mundial de la Felicidad 2026 advierte que la relación entre redes sociales y bienestar depende de varios factores, no solamente del tiempo que pasan conectados los jóvenes.
El estudio, elaborado por el Centro de Investigación sobre el Bienestar de la Universidad de Oxford, junto con Gallup y otras instituciones, analiza cómo las actividades digitales se relacionan con la satisfacción con la vida.
Sus resultados muestran que el uso intensivo de redes sociales puede asociarse con menores niveles de bienestar, aunque los efectos varían según la región, la plataforma y la forma en que se utiliza.
¿Cuánto tiempo en redes sociales puede afectar el bienestar?
El informe analizó datos del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), correspondientes a jóvenes de 15 años de 47 países.
Los resultados indican que quienes utilizan redes sociales durante más de siete horas al día reportan una satisfacción con la vida considerablemente menor que quienes las usan menos de una hora.
La diferencia resulta especialmente marcada entre las adolescentes de Europa occidental. Sin embargo, los investigadores advierten que las redes sociales no explican por sí solas los cambios en el bienestar juvenil.
En América Latina importa el tipo de contenido
El estudio encontró que las plataformas enfocadas en la comunicación y las relaciones personales presentan asociaciones más favorables con la felicidad en América Latina.
En cambio, el consumo intensivo de contenidos seleccionados por algoritmos, así como las publicaciones de influencers, muestra asociaciones menos favorables con la satisfacción vital.
Los investigadores también destacan la importancia del sentido de pertenencia escolar, las amistades y la convivencia presencial como factores relacionados con el bienestar de los adolescentes.
México restringe el uso de celulares en las escuelas
El 22 de septiembre de 2026, la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó un acuerdo para regular el uso de dispositivos digitales personales en las escuelas.
La disposición restringe el uso de celulares y otros equipos personales durante la jornada escolar en educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, con excepciones para actividades pedagógicas, emergencias y necesidades de salud, discapacidad o accesibilidad.
En educación media superior, cada comunidad escolar debe acordar las condiciones para limitar el uso no educativo de estos dispositivos.
Una consulta nacional previa reflejó las preocupaciones del sector educativo: el 79.7% de las personas participantes identificó dificultades de atención entre los estudiantes, mientras que el 53.3% observó una menor interacción presencial.
Además, el 29% reportó situaciones de ciberacoso o agresiones digitales. Estos resultados reflejan las percepciones de las comunidades educativas, pero no demuestran que todos estos problemas sean consecuencia directa del uso de celulares.
Nuevas obligaciones para las plataformas digitales
El 14 de octubre de 2026, el Gobierno federal publicó un decreto sobre entornos digitales seguros para menores de edad.
Entre las medidas contempladas se encuentran la verificación de edad, las configuraciones de privacidad y seguridad, las herramientas de supervisión parental y las acciones para restringir contenidos relacionados con violencia, acoso y otras situaciones de riesgo.
Las plataformas también deberán evaluar los riesgos de sus sistemas de recomendación y adoptar medidas para reducir la exposición de menores a contenidos perjudiciales.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones dará seguimiento al cumplimiento de las disposiciones. Según lo anunciado, el Gobierno podría impulsar una ley con sanciones si las empresas no implementan las medidas requeridas.
¿Prohibir las redes sociales es suficiente?
La evidencia científica todavía no establece una única respuesta sobre qué restricciones producen mejores resultados. Mientras algunos investigadores sostienen que las redes sociales pueden perjudicar la salud mental adolescente, otros análisis destacan que los efectos dependen del contexto y de las características de cada plataforma.
Por ello, limitar el acceso a contenidos nocivos no garantiza por sí solo una mejora en el bienestar. La convivencia escolar, el acompañamiento familiar, las relaciones personales y la alfabetización digital también forman parte de la solución.
El reto para México será comprobar si las nuevas medidas reducen los riesgos sin restringir injustificadamente la privacidad, la libertad de expresión o el acceso a la información.
