Inteligencia artificial transforma la gestión pública: anticipa el tránsito y mejora las inspecciones

Gobiernos utilizan sistemas predictivos para organizar servicios, detectar riesgos y optimizar recursos, aunque su aplicación plantea desafíos sobre privacidad y responsabilidad

La inteligencia artificial (IA) comienza a modificar la manera en que los gobiernos administran las ciudades y toman decisiones. Mediante sistemas capaces de analizar grandes cantidades de información, algunas autoridades ya pueden anticipar problemas de circulación, identificar establecimientos que requieren inspecciones y distribuir mejor los recursos públicos.

El analista Emmanuel Ferrario explicó en Infobae A las Nueve que estas herramientas ya tienen aplicaciones en ámbitos como el transporte, el empleo, la seguridad y los controles sanitarios. Sin embargo, advirtió que su incorporación también exige establecer reglas claras sobre su funcionamiento y determinar quién responde cuando un sistema comete errores.

De acuerdo con datos de un informe de Oxford Insights citados por Ferrario, Estados Unidos y Canadá alcanzan alrededor de 82 puntos sobre 100 en adopción gubernamental de inteligencia artificial. En contraste, Brasil, Chile y Uruguay se ubican cerca de los 60 puntos.

Estas diferencias reflejan los distintos niveles de preparación tecnológica de los gobiernos, así como la necesidad de contar con infraestructura y bases de datos organizadas para aprovechar estas herramientas.

Helsinki y Chicago aplican modelos predictivos para mejorar los servicios

Uno de los usos más destacados de la IA aparece en la planificación urbana. En Helsinki, Finlandia, las autoridades utilizan representaciones digitales de la ciudad para simular escenarios relacionados con el transporte, las condiciones climáticas y las obras públicas.

Estos modelos, conocidos como gemelos digitales, permiten evaluar las posibles consecuencias de modificar una ruta, realizar un desvío o transformar una calle antes de ejecutar los cambios en el espacio físico.

Singapur también figura entre las ciudades que incorporaron herramientas de este tipo. Según Ferrario, sus sistemas de gestión de circulación contribuyeron a reducir aproximadamente 15% el tráfico urbano.

Otra aplicación se encuentra en Chicago, Estados Unidos, donde la inteligencia artificial ayuda a organizar las inspecciones de establecimientos gastronómicos. El sistema analiza información como reclamos vecinales, antecedentes sanitarios, temperatura y fecha de la última revisión.

Con estos datos, las autoridades pueden identificar negocios que presentan mayores señales de riesgo y establecer prioridades para las visitas de los inspectores. El modelo permite anticipar posibles incumplimientos hasta con siete días de ventaja frente a métodos basados únicamente en calendarios o sorteos.

Los errores de la inteligencia artificial pueden afectar a miles de personas

A pesar de sus beneficios, la incorporación de estas tecnologías también representa riesgos cuando los gobiernos utilizan información incompleta o sistemas que reproducen errores y sesgos.

Ferrario señaló que uno de los principales obstáculos consiste en la fragmentación de los datos públicos. En distintas instituciones, los registros permanecen separados y utilizan formatos incompatibles, lo que dificulta reunir información confiable para alimentar los modelos predictivos.

Además, el uso de cámaras y reconocimiento facial plantea cuestionamientos sobre la privacidad y la protección de los datos personales. Por ello, el analista consideró necesario establecer normas específicas y mantener responsables identificables detrás de las decisiones automatizadas.

Los antecedentes internacionales muestran las consecuencias de una implementación deficiente. En Países Bajos, un sistema utilizado para asignar apoyos destinados al cuidado infantil perjudicó a familias por su nacionalidad y provocó una crisis política que terminó con la renuncia del gabinete.

En Australia, un error de cálculo en un sistema estatal de revisión de seguros de desempleo generó avisos indebidos de deuda para aproximadamente 400.000 personas.

Estos casos evidencian que la inteligencia artificial puede agilizar tareas gubernamentales, pero no sustituye la supervisión humana. Su aplicación requiere información confiable, controles permanentes y autoridades que asuman la responsabilidad por sus resultados.

Entradas relacionadas

Leave a Comment