La falta de infraestructura y tecnología detiene el aprovechamiento del litio en México

Litio en pausa: sin avances ni resultados

El aprovechamiento del litio en México enfrenta una pausa indefinida a pesar de las altas expectativas generadas por el gobierno federal en años recientes. Aunque el país cuenta con importantes reservas de este mineral estratégico, hasta ahora no existe una planta en operación ni un método viable para su extracción, lo que pone en duda la viabilidad de los proyectos anunciados.

En 2022, el Gobierno federal presentó con entusiasmo la creación de Litio para México (LitioMx), empresa estatal destinada a encabezar la exploración y explotación del litio. La promesa de romper la dependencia del petróleo y posicionar al país como líder en energías limpias atrajo la atención de inversionistas y sectores industriales. Sin embargo, casi tres años después, no se han concretado avances sustanciales.

Por un lado, la mayor parte de los yacimientos mexicanos se encuentra en arcillas, lo que representa un gran reto técnico. A diferencia de países como Chile o Bolivia, donde el litio se extrae de salmueras, México no cuenta con la tecnología ni con la infraestructura para extraerlo eficientemente en estas condiciones geológicas.

Además, los altos costos y la complejidad de los procesos metalúrgicos dificultan aún más el panorama. Según expertos del sector, se requieren hasta 750 kilogramos de ácido para obtener una tonelada de litio, lo que además implicaría un severo impacto ambiental.

Mientras tanto, LitioMx ha recibido presupuestos crecientes que han sido utilizados principalmente para cubrir gastos administrativos. Entre 2023 y 2025, el organismo ha ejercido más de 25 millones de pesos, pero no ha desarrollado ningún proyecto productivo. De hecho, el portal de compras gubernamentales no registra licitaciones ni contratos relevantes vinculados a su función principal.

Paralelamente, varios empresarios nacionales y extranjeros han promovido litigios contra el Estado mexicano por la cancelación de concesiones mineras tras la nacionalización del litio. Casos como el de la empresa china Ganfeng en Sonora continúan en disputa legal, mientras los proyectos siguen detenidos.

A pesar de la inversión pública y de la presión internacional por abastecer la demanda global de baterías eléctricas, México aún no encuentra una ruta técnica clara para transformar sus reservas en desarrollo económico. La falta de ciencia aplicada y el rezago en innovación limitan cualquier posibilidad a corto plazo.

Frente a este panorama, especialistas recomiendan reorientar la estrategia nacional: priorizar el desarrollo tecnológico, impulsar alianzas internacionales y establecer una hoja de ruta realista que permita aprovechar el potencial del litio sin repetir errores del pasado.

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