¿Qué descubrieron científicos de la UNAM?
Investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM lograron describir con resolución inédita el interior del volcán Popocatépetl, gracias a una tomografía sísmica apoyada en inteligencia artificial. El estudio permitió identificar dos cámaras magmáticas ubicadas a profundidades de hasta 10 kilómetros, lo que aporta nueva información sobre la estructura interna de uno de los volcanes más vigilados del país.
El equipo científico analizó miles de registros sísmicos generados entre 2019 y 2024 por el Cenapred, además de integrar datos previos. Con este volumen de información, los especialistas mejoraron la calidad de imagen del subsuelo volcánico y lograron observar zonas que antes solo se inferían de manera indirecta.
De acuerdo con los investigadores, estos hallazgos fortalecen la comprensión del comportamiento del Popocatépetl y contribuyen al monitoreo continuo que realizan las autoridades de protección civil.
¿Cómo funciona la tomografía con inteligencia artificial?
La investigación se apoyó en un modelo computacional entrenado para reconocer distintos tipos de eventos sísmicos asociados al volcán. Esta herramienta permitió clasificar de manera automática los temblores y separar aquellos vinculados al movimiento de magma de otros fenómenos sísmicos.
Con esta información, los científicos construyeron una tomografía sísmica que alcanza estructuras internas de hasta 30 kilómetros de profundidad, una zona cercana al límite con el manto terrestre. Según la explicación presentada por Karina Bernal Manzanilla, doctorante en Ciencias de la Tierra, el método ofrece una imagen más clara de los reservorios de magma más cercanos a la superficie.
El análisis confirmó la existencia de dos cámaras que estudios anteriores ya sugerían, aunque ahora con mayor nivel de detalle. En contraste, la tercera cámara magmática conocida no apareció con esta técnica, lo que indica la necesidad de aplicar otros sistemas de observación para zonas más profundas.
¿Qué revela el movimiento diario del magma?
Los especialistas señalaron que el magma del Popocatépetl no se mantiene completamente líquido. En cambio, permanece parcialmente cristalizado debido a la presión y el confinamiento, aunque puede recalentarse y recuperar movilidad. Este proceso explica las emisiones diarias del volcán y la actividad constante que registran los sensores.
A partir de estos datos, los científicos plantean dos escenarios principales: la existencia de actividad magmática en niveles más profundos o mecanismos internos que reactivan el material dentro de las cámaras ya identificadas. Ambas posibilidades refuerzan la importancia de mantener un monitoreo permanente.
Como siguiente etapa, el equipo medirá cuánta energía pierden las ondas sísmicas al desplazarse hacia la superficie. Este análisis permitirá confirmar si las zonas más calientes coinciden con las áreas detectadas por la tomografía con IA.
Con estos avances, la UNAM consolida el uso de tecnologías digitales para entender mejor la dinámica interna del Popocatépetl y aportar información clave para la prevención de riesgos volcánicos.