El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia encuentra a México con avances en productividad académica femenina, pero con brechas persistentes en ascensos y reconocimiento. Diversas investigaciones señalan que las mujeres científicas generan más publicaciones que sus pares hombres en ciertas etapas de su carrera; sin embargo, obtienen menos promociones en programas clave como el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Esta disparidad, según especialistas, no solo afecta trayectorias individuales, sino también el desarrollo científico del país.
Productividad alta, promoción limitada
El SNI reconoce el trabajo científico en México mediante evaluaciones por pares y otorga nombramientos por niveles: Candidatura, Nivel I, II, III y Emérito. Además, brinda estímulos económicos y respaldo institucional. En ese contexto, un estudio sobre discrepancias de género en áreas STEM identificó diferencias relevantes en los ascensos.
De acuerdo con la investigación, las mujeres registran en promedio más publicaciones que los hombres antes de buscar la promoción al Nivel II. A pesar de ello, el porcentaje de investigadoras que logra ese ascenso resulta menor en comparación con sus colegas varones. Mientras poco más de una décima parte de las mujeres alcanza el Nivel II en ese tramo analizado, la proporción de hombres que lo consigue supera esa cifra.
Los autores del estudio advierten que esta brecha no responde únicamente a la productividad medida en artículos publicados. También influyen factores estructurales que inciden en la evaluación, las redes académicas y el acceso a oportunidades estratégicas dentro de las instituciones.
Baja presencia femenina en STEM
El contexto nacional refleja una participación limitada de mujeres en carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—. En México, alrededor de tres de cada diez profesionistas en estos campos son mujeres, según datos de organismos especializados en competitividad. A nivel global, ellas representan menos de un tercio de la comunidad investigadora.
Especialistas en sociología académica sostienen que persisten estereotipos sobre quién produce conocimiento “legítimo”. Estas percepciones influyen en la asignación de recursos, la integración en proyectos de alto perfil y el acceso a posiciones de liderazgo. Por tanto, la brecha no se explica solo por decisiones individuales, sino por dinámicas institucionales y culturales.
Violencia académica y redes de poder
Investigaciones recientes también documentan formas de violencia académica que limitan el desarrollo profesional de mujeres científicas. Entre los casos reportados figuran descalificaciones, apropiación de trabajo sin reconocimiento, exclusión de proyectos y comentarios de carácter sexual.
Las autoras de estos estudios describen la existencia de redes de poder que concentran recursos y validan prácticas desiguales. En ese entorno, algunas mujeres optan por evitar confrontaciones para proteger su trayectoria, lo que puede restringir su participación en espacios de decisión.
Llamado internacional y agenda 2026
Desde 2015, la ONU conmemora cada 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el objetivo de visibilizar aportes y promover igualdad de género en el ámbito científico. Para 2026, el organismo impulsa un enfoque que vincula inteligencia artificial, ciencias sociales, disciplinas STEM y sistema financiero como ejes para construir un entorno más inclusivo.
Especialistas coinciden en que reducir las brechas en promoción y participación requiere políticas públicas con perspectiva de género, mecanismos de evaluación transparentes y medidas contra la violencia académica. Además, proponen fortalecer redes de mentoría y garantizar condiciones equitativas en el acceso a financiamiento y liderazgo.
El debate actual subraya que la productividad científica femenina ya muestra resultados sólidos. No obstante, la igualdad plena en reconocimiento y ascensos continúa como un desafío pendiente en el sistema académico mexicano.
