Higiene digital para protegerte: Consejos de la UNAM frente al espionaje algorítmico
Expertos de la UNAM advierten que los algoritmos predictivos analizan cada clic; conoce las mejores prácticas para evitar el robo de identidad y los fraudes cibernéticos.
La sensación de que nuestros dispositivos móviles “leen la mente” no es una coincidencia, sino el resultado de un análisis exhaustivo de nuestro comportamiento. La higiene digital para protegerte se ha vuelto una necesidad básica en 2026, ya que los algoritmos predictivos analizan búsquedas, likes y tiempos de visualización para crear perfiles detallados de cada usuario. Según Carlos Tlahuel Pérez, coordinador de Seguridad de la Información en la UNAM, no es que el teléfono nos escuche literalmente, sino que la alta conectividad permite que fluyan datos personales que deben ser resguardados mediante hábitos de autocuidado digital.
¿Qué es la higiene digital y por qué es vital en 2026?
La higiene digital para protegerte es el conjunto de prácticas preventivas que mantienen la información segura y los dispositivos funcionales. En un entorno donde almacenamos registros financieros, laborales y académicos en un solo equipo, nos volvemos blancos atractivos para el robo de identidad. El especialista de la UNAM enfatiza que proteger nuestra información es una responsabilidad colectiva, pues una filtración personal puede comprometer las rutinas y señas de nuestro círculo cercano, como familiares y amigos.
Las estadísticas respaldan esta urgencia: al cierre de periodos recientes, los fraudes cibernéticos representaron más del 70% de las quejas ante las autoridades financieras. Esto demuestra que los delincuentes han perfeccionado sus métodos, aprovechando las vulnerabilidades de usuarios que no segmentan su vida digital o que confían en redes de conexión poco seguras.
Hábitos básicos para blindar tu dispositivo
Para implementar una higiene digital para protegerte de manera efectiva, el académico recomienda seguir estos pilares fundamentales:
- Actualizaciones constantes: Mantener el sistema operativo y las apps al día para parchar vulnerabilidades.
- Contraseñas robustas: Utilizar claves de más de 12 caracteres que combinen símbolos y mayúsculas.
- Verificación en dos pasos: Activar esta capa de seguridad en todas las redes sociales y correos.
- Evitar Wi-Fi público: No realizar transacciones bancarias o envíos de datos sensibles en redes abiertas, donde terceros podrían espiar el tráfico.
Errores comunes que vulneran tu intimidad
Existen prácticas arraigadas que facilitan el acceso a los atacantes. Descargar software pirata o “piratería” es uno de los riesgos más altos, ya que estos programas suelen incluir códigos maliciosos diseñados para espiar la actividad sin que el usuario lo note. Asimismo, el uso de contraseñas repetidas en múltiples plataformas crea un “efecto dominó”: si una cuenta es comprometida, todas las demás quedan expuestas.
En el contexto de la , la ciberseguridad se ha vuelto un factor determinante para la estabilidad de las finanzas personales. Para profundizar en cómo reportar estos delitos, se puede consultar el portal de la , donde se ofrecen guías para identificar correos y mensajes fraudulentos.
Conclusión: El autocuidado es la mejor defensa
Finalmente, la higiene digital para protegerte implica ser selectivo con lo que cargamos en nuestros teléfonos. Segmentar la vida digital y realizar respaldos frecuentes son acciones que dificultan el éxito de los ciberataques. La seguridad absoluta no existe, pero adoptar estos hábitos básicos reduce drásticamente las probabilidades de convertirnos en una cifra más de las estadísticas de fraude en el país.