Planetas rocosos nacieron tras el Gran Estallido
¿Qué descubrieron los astrofísicos sobre el universo primigenio?
Astrofísicos de la Universidad de Portsmouth transformaron nuestra visión sobre la evolución cósmica. Una investigación reciente reveló que la formación de planetas rocosos comenzó apenas 100 millones de años después del Big Bang. Anteriormente, la comunidad académica estimaba que los mundos terrestres requerían varios miles de millones de años para surgir. Sin embargo, las simulaciones por computadora demostraron que las supernovas de Población III sembraron el cosmos primitivo con elementos pesados muchísimo antes de lo previsto. Estos estallidos estelares masivos esparcieron hierro, carbono y oxígeno por el espacio circundante, acelerando la consolidación de nuevos astros.
¿Cómo surgieron los bloques de construcción planetaria?
El proceso empezó cuando las primeras estrellas colosales explotaron de forma violenta al final de sus ciclos. En particular, las supernovas por inestabilidad de parejas expulsaron material pesado equivalente a más de cien masas solares. En consecuencia, estas ondas de choque enriquecieron las nubes de gas cercanas, las cuales colapsaron bajo su propia gravedad. Alrededor de estrellas jóvenes de baja masa, el gas acumulado formó discos protoplanetarios densos. Dentro de estas estructuras giratorias, la materia sólida se agrupó hasta crear planetesimales con la masa suficiente para dar origen a cuerpos similares a la Tierra.
¿Existía agua en estos sistemas estelares tan antiguos?
Los modelos numéricos confirmaron la presencia de abundantes moléculas de agua primordial en los discos protoplanetarios. La reserva acuosa alcanzaba niveles muy cercanos a los registrados durante la gestación de nuestro Sistema Solar. Por consiguiente, los protoplanetas de aquella época remota incorporaron humedad directamente desde sus etapas iniciales. Este hallazgo sugiere que las condiciones aptas para albergar mundos habitables aparecieron durante el amanecer cósmico. Así, la probabilidad de hallar vida primigenia en el universo remoto cobra una relevancia científica sin precedentes.