La UNAM conserva plantas recolectadas desde la Nueva España
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Un archivo científico para estudiar la biodiversidad
El Herbario Nacional de México resguarda ejemplares vegetales recolectados desde finales del siglo XVIII. Bajo la custodia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta colección reúne más de 1.6 millones de registros de México y otras regiones del mundo. Los materiales más antiguos mencionados por sus especialistas fueron recolectados entre 1777 y 1778, cuando el territorio mexicano todavía formaba parte de la Nueva España. Desde entonces, las plantas han pasado por distintas instituciones hasta integrarse al acervo del Instituto de Biología. Los ejemplares se prensan, deshidratan, montan y acompañan con etiquetas que documentan su procedencia. Estos datos permiten comparar especies, conocer su distribución histórica y estudiar cambios en la diversidad vegetal a través del tiempo.
El Herbario Nacional de México reúne plantas obtenidas mediante expediciones científicas e intercambios con instituciones nacionales e internacionales. Entre los materiales hay ejemplares procedentes de lugares como Indonesia, las islas Seychelles y Francia. Cada registro puede incluir información sobre el sitio y la fecha de recolección, además de características observadas en el campo. Estos datos ayudan a investigar transformaciones en los ecosistemas y posibles variaciones en los periodos de floración. La colección también conserva ejemplares que todavía esperan una identificación definitiva. Según los especialistas, la revisión de materiales antiguos puede conducir al reconocimiento de especies que no habían sido descritas. El año anterior a la publicación original, dos botánicos invitados identificaron nuevas especies entre los ejemplares almacenados. Uno de los organismos emblemáticos del acervo es Lacandonia schismatica, una planta descubierta en la Selva Lacandona. Su organización floral presenta una disposición inusual, considerada un hallazgo relevante para la botánica.
Digitalización y nuevas herramientas para la conservación
El MEXU avanza en la digitalización de ejemplares y etiquetas para facilitar las consultas científicas a distancia. Este proceso permite que investigadores de otros países examinen imágenes y aporten información para revisar identificaciones. Los estudios genéticos también contribuyen a actualizar la clasificación de las plantas. El análisis del ADN ayuda a establecer relaciones evolutivas y reconstruir vínculos entre distintos grupos vegetales.
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El patrimonio botánico ayuda a proteger la biodiversidad
La colección tiene una historia vinculada con diversas instituciones científicas mexicanas. Sus antecedentes se relacionan con expediciones botánicas de la época virreinal y con organismos dedicados al estudio de los recursos naturales. En 1958, los materiales fueron trasladados a Ciudad Universitaria. Actualmente, el herbario representa una fuente de información para estudiar cómo ha cambiado la vegetación y apoyar proyectos de conservación. En especies amenazadas, la institución puede restringir datos precisos de ubicación para evitar riesgos de extracción. Su acervo permite relacionar la historia de las plantas con los desafíos ambientales del presente.
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