En la Ciudad de México, análisis de documentación pública y verificaciones independientes identificaron discrepancias entre materiales difundidos por Greenpeace México y registros oficiales en dos campañas recientes: una relacionada con el proyecto turístico en Mahahual, Quintana Roo, y otra sobre un supuesto derrame en el Golfo de México.
Caso Mahahual
El 12 de febrero de 2026, Carlos Samayoa, director de campaña de Greenpeace México, presentó un análisis de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto “Perfect Day” en instalaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Durante su exposición, señaló un polígono de aproximadamente 63 hectáreas como área de construcción e impermeabilización.
Sin embargo, el Plan Maestro del proyecto —disponible en documentos oficiales— clasifica esa misma superficie como:
- Área natural
- Zona de conservación y reforestación
De acuerdo con estos registros, el espacio estaría destinado a preservación ambiental, sin intervención constructiva.
Verificación independiente
El caso fue revisado por Fact Check Latam, que difundió el video de la presentación junto con extractos del Plan Maestro, evidenciando diferencias entre lo expuesto y la documentación oficial.
Caso Golfo de México
En otro episodio, autoridades federales señalaron que una imagen difundida por Greenpeace México sobre un supuesto derrame en el Golfo de México no correspondía a imágenes satelitales verificadas, sino a una representación gráfica.
Posteriormente, la organización emitió una aclaración sobre el material utilizado.
Posturas y seguimiento
El tema ha generado debate en redes sociales, donde Fact Check Latam cuestionó la veracidad de las campañas, mientras que Greenpeace México publicó una nota aclaratoria respecto al contenido difundido.
La información analizada proviene de fuentes públicas, incluyendo:
- Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA)
- Plan Maestro del proyecto “Perfect Day Mahahual”
- Presentaciones oficiales
- Comunicados de autoridades federales
Contexto
Estos casos reabren la discusión sobre la importancia de la verificación de información en temas ambientales, así como la responsabilidad de organizaciones y autoridades al comunicar datos sobre proyectos y posibles riesgos ecológicos.