Japón desarrolla un plástico que se disuelve en el agua y podría reducir la contaminación

Japón dio un paso importante en la búsqueda de alternativas para reducir la contaminación por plásticos. Un grupo de investigadores desarrolló un plástico que se disuelve en el agua, un material innovador capaz de degradarse en el mar en cuestión de horas sin generar microplásticos ni sustancias tóxicas.

El avance fue presentado por científicos de la Universidad de Tokio y el RIKEN Center for Emergent Matter Science, quienes consideran que esta tecnología podría convertirse en una solución para uno de los mayores problemas ambientales del planeta.

¿Por qué es importante este plástico que se disuelve en el agua?

Cada año se generan millones de toneladas de residuos plásticos que terminan en ríos, mares y océanos.

A diferencia de los plásticos convencionales, que pueden tardar hasta 500 años en degradarse y terminan convirtiéndose en microplásticos, este nuevo material fue diseñado para descomponerse rápidamente sin dejar residuos contaminantes.

Los investigadores destacan que su estructura química permite que el plástico desaparezca de forma segura cuando entra en contacto con ambientes salinos.

¿Cómo funciona el nuevo plástico japonés?

El material está elaborado mediante una estructura molecular basada en puentes de sal, una tecnología distinta a la utilizada en los plásticos derivados del petróleo.

Para fabricarlo, los científicos combinaron dos compuestos principales:

  • Hexametafosfato de sodio.
  • Un monómero basado en el ion guanidinio.

Durante el proceso de fabricación se genera un material resistente y flexible que mantiene sus propiedades en condiciones normales, pero cuyos enlaces comienzan a romperse cuando entra en contacto con agua de alta salinidad.

Se disuelve en el mar en pocas horas

Las pruebas realizadas por los investigadores demostraron que este plástico que se disuelve en el agua puede desintegrarse completamente en el mar en un periodo de entre una y tres horas.

Lo más importante es que, al degradarse:

  • No genera microplásticos.
  • No produce nanoplásticos.
  • No libera sustancias tóxicas.
  • Sus componentes pueden ser procesados por bacterias presentes en los ecosistemas marinos.

Esto representa una ventaja significativa frente a los materiales plásticos tradicionales.

También puede degradarse en la tierra

El comportamiento del material no se limita al ambiente marino.

Los científicos comprobaron que, al permanecer bajo tierra, el plástico tarda aproximadamente entre ocho y diez días en degradarse completamente debido a la baja salinidad presente en el suelo.

Durante ese proceso, los componentes se transforman en sustancias que pueden actuar como fertilizante natural.

Además, las pruebas de laboratorio indican que el material:

  • Es resistente al fuego.
  • No libera dióxido de carbono durante su degradación.
  • Es seguro para el contacto con las personas.

El principal reto es llevarlo al mercado

Aunque los resultados han sido prometedores, el nuevo material aún no está listo para su fabricación comercial.

El principal desafío es su elevada sensibilidad a la humedad, ya que el contacto constante con agua, vapor o incluso el sudor podría comenzar a deteriorarlo antes de tiempo.

Para solucionar este inconveniente, los investigadores trabajan en el desarrollo de un recubrimiento hidrofóbico que proteja el material durante su uso y permita controlar el momento de su degradación.

Diversas empresas ya han mostrado interés en financiar esta tecnología con el objetivo de convertirla en un producto comercial.

El plástico que se disuelve en el agua podría transformar la industria

El desarrollo de este plástico que se disuelve en el agua representa uno de los avances más prometedores en la lucha contra la contaminación ambiental. Si supera los desafíos de producción y resistencia, podría convertirse en una alternativa sostenible para reducir la acumulación de residuos plásticos en mares, ríos y otros ecosistemas.

Los investigadores continúan perfeccionando el material con la esperanza de que, en los próximos años, pueda utilizarse a gran escala y contribuir a disminuir uno de los problemas ambientales más importantes del mundo.

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