Profesores buscan nuevas formas de evaluar ante el avance de la inteligencia artificial
El uso de la inteligencia artificial (IA) en las universidades está transformando la manera de enseñar y evaluar a los estudiantes. En Estados Unidos, docentes e instituciones académicas cuestionan la eficacia de las tareas tradicionales y de los detectores de contenido generado por estas herramientas.
Un caso ocurrió en la Universidad de Wisconsin-Madison, donde el profesor de biología Timothy Paustian descubrió que al menos 60 de sus 350 estudiantes habrían utilizado IA para realizar una actividad académica.
Para comprobar sus sospechas, el docente incorporó una instrucción oculta en las indicaciones del trabajo: si el texto era procesado por una inteligencia artificial, debía mencionar el color naranja a mitad del tercer párrafo.
La medida surgió después de que un alumno entregara un documento que incluía una frase característica de algunos chatbots: “¡Estaría encantado de ayudarle con esta investigación!”.
¿Por qué las tareas tradicionales están perdiendo eficacia?
Paustian explicó que los estudiantes podían copiar las instrucciones de una actividad y pegarlas directamente en una plataforma de IA para obtener respuestas. Ante esta situación, reconoció que las tareas convencionales ya no siempre permiten comprobar cuánto aprendió cada alumno.
El profesor señaló que los modelos de inteligencia artificial obligan a los docentes a diseñar ejercicios más creativos, cuyo objetivo principal sea desarrollar el pensamiento crítico y la capacidad de análisis.
Una encuesta de la Asociación Estadounidense de Universidades y Colleges (AACU) y la Universidad Elon reveló que el 95% de los profesores teme una dependencia excesiva de la IA entre sus estudiantes.
El riesgo de confundir respuestas correctas con aprendizaje
Un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) advirtió que obtener una respuesta correcta mediante un chatbot puede generar una falsa sensación de aprendizaje.
El documento también señaló el riesgo de la llamada “renuncia cognitiva”, un fenómeno en el que los estudiantes recurren a la IA ante las primeras dificultades, en lugar de intentar resolver los problemas por sí mismos.
Como alternativa, algunos docentes combinan trabajos escritos con exámenes orales. Sin embargo, este método tampoco garantiza que el estudiante haya elaborado sus respuestas sin ayuda tecnológica.
Universidades desconfían de los detectores de inteligencia artificial
Instituciones como Yale y Cornell han comenzado a prohibir o desaconsejar el uso de detectores de IA como prueba principal de una posible falta académica.
La Universidad de Wisconsin-Madison advierte que estas herramientas son imperfectas y pueden presentar sesgos contra estudiantes cuya primera lengua no es el inglés.
Una acusación equivocada puede afectar el expediente académico y las oportunidades profesionales de un alumno. Además, algunos estudiantes han emprendido acciones legales contra instituciones que los señalaron por utilizar inteligencia artificial.
Cornell considera poco probable que los sistemas de detección ofrezcan una solución definitiva. A esto se suman las herramientas que modifican textos generados por IA para hacerlos parecer escritos por personas.
El investigador Timothy Caulfield describió esta situación como una carrera tecnológica entre los detectores y quienes buscan evadirlos.
¿Las universidades deben prohibir o aprovechar la IA?
El debate no se limita a evitar el plagio. También incluye las posibilidades de utilizar estas plataformas para mejorar la eficiencia, profundizar conocimientos y desarrollar habilidades útiles en el mercado laboral.
Según el periódico estudiantil Harvard Crimson, el decano de Harvard College, David Deming, ha recomendado aceptar e incluso fomentar el uso de estas tecnologías.
El desafío para las universidades consiste en establecer reglas claras y diseñar evaluaciones que permitan comprobar el aprendizaje, sin ignorar las herramientas que ya forman parte del entorno educativo.
