Inteligencia artificial contra la violencia de género: Así funciona el modelo predictivo desarrollado por el Tec de Monterrey
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En medio de la saturación del sistema de procuración de justicia y los desafíos que enfrentan las instituciones para dar seguimiento oportuno a las denuncias, la tecnología se abre paso como un recurso de prevención. Un equipo del Centro de Ciencia de Datos de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey desarrolló un sofisticado modelo de inteligencia artificial destinado a detectar y anticipar niveles de riesgo en casos de violencia de género.
El proyecto, presentado por la investigadora Fernanda Sobrino Macías, surge de la necesidad de apoyar la labor de los ministerios públicos y fiscalías —como la de Zacatecas, con la que se ha trabajado de la mano—, donde la alta carga de trabajo dificulta priorizar adecuadamente cada expediente bajo presión constante.
¿Cómo opera el modelo y qué variables analiza?
Para construir esta herramienta predictiva, el equipo analizó registros históricos acumulados desde 2014, convirtiendo la experiencia institucional acumulada en un algoritmo capaz de evaluar cerca de 2,500 variables por cada denuncia ingresada.
El sistema procesa un amplio abanico de indicadores divididos en tres ejes principales:
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Perfil de los involucrados: Considera las edades de la víctima y del agresor, el vínculo sentimental o familiar entre ambos, la existencia previa de denuncias y los antecedentes de intervención judicial.
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Contexto de la agresión: Registra las condiciones específicas del hecho, tales como el lugar, la hora, la presencia de hijas o hijos menores, el consumo de alcohol o sustancias estupefacientes, las amenazas explícitas y el uso o tenencia de armas.
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Variables institucionales: Evalúa el contexto operativo de la fiscalía, incluyendo la carga de trabajo asignada al fiscal en turno y los tiempos transcurridos desde que se recibió la primera alerta.
Mediante este análisis multifactorial, el modelo procesa la recurrencia y los factores de escalada para asignar un nivel de riesgo objetivo a cada caso. Entre los patrones detectados por el sistema, el algoritmo ha identificado que ciertas expresiones o insultos recurrentes —como el uso de términos específicos en el plano verbal— funcionan como detonantes claros de que la violencia puede transitar rápidamente hacia agresiones físicas severas.
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Desafíos y el valor de la respuesta estatal
Si bien la herramienta demuestra una capacidad notable para reconocer historias de riesgo que bajo la rutina diaria podrían pasar desapercibidas, los especialistas recalcan que su éxito final no depende únicamente de la precisión matemática del algoritmo.
La prueba de fuego radica en la velocidad y contundencia con la que las instituciones de seguridad y procuración de justicia actúan una vez que la inteligencia artificial emite una alerta temprana. El modelo ofrece una guía para priorizar recursos humanos y atención especializada, pero la posibilidad de modificar el trágico desenlace de una víctima continúa dependiendo de la capacidad de respuesta del Estado.
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