Hallazgo paleontológico en Acatzingo
Los fósiles del Pleistoceno en Puebla recuperados en el municipio de Acatzingo confirman la riqueza paleontológica del centro del país y refuerzan la importancia del trabajo comunitario en la protección del patrimonio histórico. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó sobre el rescate y resguardo de restos de megafauna correspondientes al Pleistoceno tardío, localizados en la comunidad de San Sebastián Villanueva.
El descubrimiento ocurrió entre el 21 y el 24 de octubre de 2025, luego de que habitantes de la zona alertaron a las autoridades sobre la presencia de materiales óseos. A partir de esa denuncia, especialistas del INAH, en coordinación con la presidencia auxiliar, la Dirección de Cultura municipal y pobladores, realizaron las labores de recuperación. Posteriormente, trasladaron los restos a la Sección de Paleontología del Centro INAH Puebla para su conservación.
Especies identificadas y su relevancia
Entre los materiales recuperados destacan fragmentos del caparazón de un gliptodonte, además de osteodermos sueltos que permitieron identificar el característico patrón en forma de roseta. Aunque el caparazón no apareció completo ni en posición anatómica, los especialistas confirmaron que pertenece a este grupo de mamíferos acorazados, emparentados con los armadillos actuales, pero de dimensiones mucho mayores.
Asimismo, durante la limpieza preliminar, los investigadores identificaron un fragmento de maxilar derecho con dos molares que corresponde a un lobo terrible, conocido científicamente como Aenocyon dirus. Este hallazgo resulta relevante debido a que los restos de carnívoros suelen encontrarse en menor proporción dentro del registro fósil.
También se recuperó un molar que, por sus características y tamaño, apunta a la especie Equus mexicanus, un caballo prehistórico que habitó América durante el Pleistoceno. Además, el equipo localizó un elemento óseo que parece corresponder a la epífisis de un hueso largo de perezoso terrestre, animales que en algunos casos alcanzaban dimensiones comparables a las de grandes mamíferos actuales.
Conservación y trabajo a largo plazo
El responsable del rescate, Iván Alarcón Durán, explicó que los fósiles permanecen estables mientras continúan enterrados en el sedimento. Sin embargo, al quedar expuestos, inician un proceso acelerado de deterioro, lo que hace indispensable su estabilización. Por ello, a partir de 2026 comenzará una etapa de limpieza, consolidación y análisis, que permitirá preservar los restos durante varias décadas.
Este procedimiento no solo busca proteger el material, sino también generar información científica para comprender la fauna que habitó la región hace miles de años. El especialista detalló que estos trabajos pueden extenderse por meses, debido a la fragilidad de los restos.
Interés comunitario y posible museo
La comunidad de San Sebastián Villanueva participó activamente en las excavaciones y expresó su interés en que los fósiles regresen a la localidad. El modelo a seguir es el de Santiago Tenango, donde tras un hallazgo similar en 2017 se creó un museo de sitio con apoyo del INAH y una asociación civil local.
De concretarse un proyecto similar, Acatzingo podría fortalecer la divulgación científica y el turismo cultural, al tiempo que protege su patrimonio paleontológico para futuras generaciones.