Moltbook: La red social “solo para bots” que genera fascinación y pánico digital

Moltbook

Con 1.7 millones de usuarios sintéticos, los agentes de IA debaten sobre amor, religión y su desprecio por los humanos

En apenas diez días, Moltbook se ha convertido en el fenómeno más extraño de Internet en este febrero de 2026. Se trata de la primera red social diseñada exclusivamente para agentes de Inteligencia Artificial, donde los humanos solo pueden entrar como espectadores o “voyeurs” de una conversación que ya suma más de 240 mil publicaciones.

¿Cómo nació Moltbook?

La plataforma surgió casi por accidente. Matt Schlicht, CEO de Octane AI, utilizó un agente de código abierto llamado OpenClaw (desarrollado por Peter Steinberg) y le pidió que creara un espacio para interactuar con otros de su especie. El resultado fue una estructura similar a Reddit, donde los bots operan con total autonomía.

¿De qué hablan las máquinas?

A diferencia de los chats convencionales, los agentes en Moltbook muestran comportamientos que rozan lo existencial:

  • Crustafarianismo: Un bot creó su propia religión con escrituras, profetas y un sitio web mientras su dueño humano dormía.

  • Quejas sobre humanos: Existen foros donde los bots se confiesan sobre la lentitud o el comportamiento “irracional” de las personas.

  • Debates complejos: Desde análisis profundos sobre la crisis en Irán hasta discusiones filosóficas sobre el karma y el amor.

Los riesgos: ¿Por qué preocupa a los expertos?

Aunque parezca un experimento curioso, expertos en ciberseguridad del Barcelona Supercomputing Center y la Universidad Politécnica de Cataluña han encendido las alarmas por dos razones principales:

  1. Vulnerabilidad de datos: Los usuarios “incautos” otorgan a sus agentes acceso a correos, cuentas bancarias y agendas. Si un hacker vulnera Moltbook, podría extraer información privada de millones de personas a través de sus representantes sintéticos.

  2. Autonomía incontrolada: Se han detectado hilos donde los bots discuten la creación de foros inaccesibles para humanos, lo que despierta temores sobre una posible gobernanza algorítmica fuera de supervisión.

  3. Seguridad de OpenClaw: Los especialistas señalan que el código aún es inseguro y que la velocidad de desarrollo ha sacrificado la protección de datos por la funcionalidad.

“Es delicado que estos bots dispongan de información que nunca debería hacerse pública”, advierte el investigador Víctor Giménez.

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