Descifran el impacto genético del alcoholismo crónico en el cerebro humano

alcoholismo crónico

Investigadores españoles identifican alteraciones en el sistema endocannabinoide que explican la vulnerabilidad a las recaídas

Un equipo científico del Instituto de Neurociencias de Alicante (IN) ha logrado un avance significativo en la comprensión de la adicción al alcohol. El estudio, publicado en la revista Addiction este 9 de febrero de 2026, revela cómo décadas de consumo transforman la expresión de genes en áreas críticas del cerebro, ofreciendo una hoja de ruta para futuros tratamientos farmacológicos más precisos.

El “Sistema Endocannabinoide”: El modulador afectado

La investigación, liderada por el doctor Jorge Manzanares, se centró en el sistema endocannabinoide, una red de comunicación química que regula el placer, la memoria y la respuesta al estrés. El estudio detectó que el alcoholismo crónico rompe el equilibrio de este sistema en dos regiones vitales:

  1. Corteza Prefrontal: Responsable del juicio, la planificación y la toma de decisiones. Su alteración explica la pérdida de control sobre el consumo.

  2. Núcleo Accumbens: El centro neurálgico de la recompensa. Aquí es donde se arraiga el hábito y la necesidad compulsiva de beber.

Un estudio con precisión sin precedentes

A diferencia de investigaciones previas que utilizaban modelos animales o sujetos con policonsumo, este trabajo destacó por su rigor metodológico:

  • Muestras humanas: Se analizaron tejidos cerebrales post-mortem de personas que consumieron alcohol por una media de 35 años.

  • Sin interferencias: Gracias al banco de tejidos de Sídney, Australia, se seleccionaron casos de alcoholismo puro, excluyendo a personas que consumieran otras drogas ilícitas, lo que permitió aislar el efecto real del alcohol.

“Comprender qué cambia en el cerebro tras décadas de consumo resulta clave para desarrollar terapias más eficaces”, señaló Manzanares.

Importancia Clínica y Social

El alcoholismo es una de las principales causas de mortalidad a nivel global, pero las opciones de tratamiento actuales suelen ser limitadas. Los hallazgos de este equipo, integrado también por expertos del Hospital 12 de Octubre y el Instituto de Salud Carlos III, sugieren que:

  • Se pueden diseñar fármacos que apunten específicamente a restaurar el equilibrio de los genes alterados.

  • Se entiende mejor por qué los pacientes son tan vulnerables a las recaídas incluso después de periodos de abstinencia, ya que las alteraciones genéticas persisten en el tejido cerebral.

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