Google pone a prueba sus centros de datos espaciales y calcula hasta 1,800 lanzamientos de Starship

Google comenzó a probar en órbita uno de sus procesadores especializados en inteligencia artificial como parte del Proyecto Suncatcher, una iniciativa que busca llevar capacidad de cómputo al espacio y desarrollar una futura red de centros de datos orbitales.

El proyecto contempla, a largo plazo, una constelación de 81 satélites capaces de trabajar de manera coordinada para procesar grandes cantidades de información directamente desde el espacio.

Sin embargo, convertir esta idea en una infraestructura funcional requeriría resolver importantes desafíos técnicos y logísticos. Entre ellos se encuentra el número de lanzamientos necesarios para colocar todos los satélites en órbita.

Google prueba una TPU fuera de la Tierra

La compañía envió por primera vez uno de sus procesadores tensoriales (TPU) al espacio. Estos chips fueron diseñados específicamente para ejecutar tareas relacionadas con inteligencia artificial.

El dispositivo viajó a bordo de un cohete de SpaceX y fue instalado en un prototipo construido por Planet Labs. La prueba busca determinar cómo se comporta el procesador en condiciones que no pueden reproducirse completamente en laboratorios terrestres.

Uno de los objetivos es comprobar si la TPU puede funcionar con aproximadamente un kilovatio de potencia, mantener una temperatura adecuada y ejecutar modelos de inteligencia artificial sin presentar fallas que afecten su operación.

El desafío de poner 81 satélites en órbita

La visión de Google contempla una red de satélites que opere como una infraestructura informática distribuida alrededor de la Tierra.

Para hacerla realidad, la empresa tendría que desplegar una cantidad considerable de hardware en órbita. Las estimaciones asociadas al proyecto señalan que podrían ser necesarios hasta 1,800 lanzamientos de Starship para construir una infraestructura espacial de esta escala.

La cifra refleja uno de los principales obstáculos del concepto: aunque los costos de lanzamiento han disminuido con el desarrollo de cohetes reutilizables, colocar y mantener grandes cantidades de infraestructura en el espacio continúa siendo una operación compleja.

Energía y refrigeración, otros retos

Además de los lanzamientos, Google enfrenta problemas relacionados con la operación de computadoras de alto rendimiento fuera de la Tierra.

Los sistemas de inteligencia artificial requieren grandes cantidades de energía y generan calor. Por ello, el proyecto debe determinar cómo mantener funcionando los procesadores de manera constante y cómo controlar su temperatura en el entorno espacial.

 

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Las primeras pruebas contemplan periodos de funcionamiento de aproximadamente 15 minutos, con el objetivo de recopilar información sin someter los sistemas de alimentación y gestión térmica a una carga excesiva.

La radiación espacial puede provocar errores

Otro de los principales desafíos es la exposición a la radiación. Los componentes electrónicos diseñados para funcionar en la Tierra no enfrentan las mismas condiciones que los equipos colocados en órbita.

Google realizó pruebas utilizando aceleradores de partículas para simular los efectos de la radiación sobre sus procesadores. Los resultados mostraron que este entorno puede incrementar los errores en los circuitos lógicos.

Por ello, las pruebas orbitales permitirán conocer con mayor precisión qué tan resistentes son las TPU y qué medidas serían necesarias para mantenerlas operativas durante periodos prolongados.

Una idea que todavía está en fase experimental

El Proyecto Suncatcher representa una apuesta para combinar la infraestructura de inteligencia artificial con la tecnología espacial. La idea consiste en aprovechar satélites equipados con procesadores especializados para realizar tareas de cómputo sin depender exclusivamente de centros de datos instalados en la superficie terrestre.

Por ahora, la iniciativa se encuentra en una etapa experimental. Antes de construir una red de 81 satélites será necesario demostrar que los procesadores pueden operar de forma estable, contar con suficiente energía, controlar el calor y resistir la radiación, además de encontrar una forma viable de desplegar toda la infraestructura en órbita.

 

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