Registran fuertes erupciones solares; evalúan riesgo geomagnético

erupciones solares

El inicio de febrero estuvo marcado por fuertes erupciones solares que podrían derivar en una tormenta geomagnética con posibles efectos en la Tierra, de acuerdo con reportes de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y organismos especializados en clima espacial.

La NASA informó que el 1 de febrero se registraron tres erupciones solares y una más el 2 de febrero, todas clasificadas dentro de la clase X, la categoría de mayor intensidad en la escala utilizada para medir estos fenómenos. Las llamaradas fueron identificadas como X1.0, X8.1, X2.8 y X1.6, donde la letra indica la potencia y el número refleja su fuerza específica.

Por su parte, el Centro de Predicción del Clima Espacial de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) precisó que las erupciones se originaron en la región activa 4366 del Sol, la cual se ha transformado en un complejo grupo de manchas solares que permanece bajo constante observación durante la primera semana de febrero.

Según la NOAA, gran parte del material expulsado por la erupción X8.1 podría pasar cerca de la Tierra hacia el norte y el este durante las últimas horas del 5 de febrero, lo que abre la posibilidad de efectos indirectos sobre el entorno espacial del planeta.

¿Qué son las tormentas geomagnéticas?

Las tormentas geomagnéticas son perturbaciones del campo magnético terrestre que pueden durar desde varias horas hasta varios días. De acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España, estos fenómenos ocurren cuando un aumento repentino de partículas solares alcanza la magnetosfera, provocando alteraciones en el campo magnético de la Tierra.

De manera constante, el Sol emite partículas conocidas como viento solar, que normalmente son desviadas por la magnetosfera. Sin embargo, cuando las eyecciones de masa coronal asociadas a erupciones solares resultan lo suficientemente intensas, pueden deformar esa barrera natural y generar tormentas geomagnéticas.

Este tipo de tormentas afecta al planeta de forma simultánea y puede tardar uno o más días en manifestarse tras la erupción solar, dependiendo de la velocidad del material expulsado.

Uno de los efectos más visibles es la aparición de auroras boreales, que se producen cuando partículas solares cargadas interactúan con los gases de las capas altas de la atmósfera, como el oxígeno y el nitrógeno. En casos de tormentas extremas, estas auroras pueden observarse incluso en latitudes más bajas, lejos de las regiones polares.

Aunque los daños directos a personas son poco frecuentes, las tormentas geomagnéticas pueden afectar satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y, en situaciones específicas, redes eléctricas, debido al posible recalentamiento de transformadores de alta tensión.

Las agencias espaciales y meteorológicas continúan el monitoreo del Sol para evaluar la evolución de estas erupciones y determinar si existe un riesgo mayor para la infraestructura tecnológica terrestre.

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