UNAM desarrolla alternativa biológica con bacterias de ranas para frenar hongo que afecta cultivos

Un equipo de científicos de la UNAM avanza en una innovadora estrategia para combatir el hongo que afecta cultivos, utilizando bacterias encontradas en la piel de ranas y ajolotes. El objetivo es frenar el avance de Botrytis cinerea, uno de los patógenos más destructivos para frutas, verduras y plantas agrícolas.

Este hongo es conocido por provocar la clásica pelusa gris en fresas, tomates, limones, naranjas y otros frutos, especialmente en ambientes con alta humedad, lo que genera severas pérdidas económicas en el campo y durante la poscosecha.

UNAM usa bacterias para detener hongo que afecta cultivos

La investigación es encabezada por especialistas del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, quienes analizaron la microbiota de anfibios como mecanismo natural de defensa frente a hongos.

A partir de este enfoque, identificaron bacterias presentes en ranas de Panamá con capacidad de inhibir directamente el crecimiento de Botrytis cinerea en pruebas de laboratorio.

Los resultados mostraron que, al aplicarlas en plantas, además de frenar el hongo también estimulan el desarrollo vegetal, lo que abre la puerta a nuevas soluciones agrícolas sustentables.

Tomate mostró crecimiento de hasta 20%

Tras las primeras pruebas en Arabidopsis thaliana, el equipo trasladó el estudio al tomate, uno de los cultivos más relevantes para el consumo y exportación en México.

Ahí detectaron incrementos de hasta 20% en el crecimiento, un resultado que refuerza el potencial de esta alternativa frente al uso tradicional de fungicidas químicos.

Entre los posibles beneficios destacan:

  • menor uso de agroquímicos
  • menos daño ambiental
  • protección de frutos en poscosecha
  • mejora en rendimiento agrícola
  • alternativa sustentable para exportación

Ajolotes podrían aportar nuevas bacterias

Los investigadores también estudian microorganismos presentes en la piel de ajolotes, ya que estos anfibios igualmente enfrentan infecciones por hongos.

La hipótesis es que su microbiota podría ofrecer bacterias con un potencial igual o incluso superior al observado en las ranas.

Este enfoque fortalece la relación entre biodiversidad, conservación y agricultura, al demostrar que especies silvestres pueden aportar soluciones científicas a problemas productivos.

Aún no puede aplicarse en el campo

Pese a los avances, la UNAM aclaró que el desarrollo aún permanece en fase de laboratorio.

Antes de convertirse en bioproducto será necesario realizar:

  • estudios de bioseguridad
  • análisis ambientales
  • pruebas de campo
  • evaluación de riesgos en humanos y animales
  • caracterización microbiológica completa

Los especialistas enfatizan que liberar bacterias sin estos estudios podría representar riesgos ecológicos.

Conservar ranas y ajolotes también ayuda al campo

Uno de los mensajes más importantes del estudio es el valor de la biodiversidad.

La pérdida de ranas, ajolotes y ecosistemas naturales no solo afecta al medio ambiente, sino que podría significar la desaparición de microorganismos benéficos para la agricultura, la medicina y la salud animal.

Por ello, los investigadores consideran que proteger estas especies también puede traducirse en innovación científica para el futuro del campo mexicano.

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